 Edel * Pérez Cruz vuelve a hacer el oso * Defiende la “honra” de Gonzalo Guízar tras la agresión de un porro contra el fotógrafo Gabriel Gutiérrez * Sigue hueco y despotrica hasta contra la Asociación de Periodistas
Publicada en Presencia del Sureste 21 de julio de 2010
A lo largo del sexenio, Reynaldo Escobar Pérez ha sido un villano de lujo. Despotrica cuando quiere; contradice a su jefe, el gobernador Fidel Herrera Beltrán; insulta a periodistas nacionales; hace proselitismo priísta con descaro, y le tuerce la mano a la oposición con extremada rudeza.
Su última gesta tuvo lugar en plena campaña por el gobierno de Veracruz.
Usó su poder y su condición de secretario de Gobierno para alinear al
80 por ciento de los notarios del estado y ponerlos de rodillas y/o al
servicio del PRI, o para inhibirlos de otorgar su fe pública a los
requerimientos de los partidos de oposición. Simultáneamente, a quienes
no logró controlar, los sometió a una sutil persecución.
Así lo establece el recurso de impugnación interpuesto por el candidato
panista a la gubernatura veracruzana, Miguel Angel Yunes, en cinco hojas
de 451 que comprenden su alegato electoral para demostrar la
intromisión del régimen fidelista y la presión que se ejerció sobre los
fedatarios antes de los comicios del domingo 4 de julio.
Reynaldo El Terrible usó para esos fines, según el recurso de informidad
panista, a la Dirección del Registro Público de la Propiedad y
Notarías, a cargo del “periodista” Edel Alvarez Peña. Ordenó la”práctica
de visitas generales a 237 notarías de las 297 que actualmente cuentan
con patente”.
De acuerdo con la Gaceta del Estado, de fecha 1 de junio de 2010,
Reynaldo Escobar inició ese día el operativo para visitar las notarías
del estado, que en realidad entrañaba la intención de someter y
amarrarle las manos a los fedatarios.
Según el documento panista, que la intención de Escobar Pérez no era
verificar protocolos con fines legales, sino la intención de evitar que
los partidos de oposición tuvieran acceso a esos medios legales para
usarlos como evidencia con peso legal al momento de judicializar el
proceso electoral.
Tres días antes de las elecciones, la Secretaría de Gobierno notificó a
los notarios que se verficaría el “correcto ejercicio de la función
notarial mediante la realización, de forma discrecional, de visitas de
inspección”. Esa acción la llevaría a cabo la Dirección de Notarías a
cargo del “periodista” Edel Alvarez, quien fuera líder del PRI estatal
en el período madracista. El acuerdo se publicó en la Gaceta del Estado,
con el folio 1080.
Entre las órdenes de visita se halla la que ejecutó a la Notaría 1 de
Acayucan, a cargo de Armando Adriano Fabre, quien a su vez es director
ejecutivo de Organización Electoral del Instituto Electoral Veracruzano.
Otra de las órdenes de visita correspondió a la notaría 11, de Jalapa, a
cargo del ex secretario de gobierno, Miguel Angel Díaz Pedroza, actual
presidente del Colegio de Notarios de Veracruz.
El documento refiere que en el aspecto de incidencias de la jornada
electoral, la participación de los notarios para dar fe sobre agravios
reclamados por el PAN, fueron nulas, no así con las que interponía el
PRI. Hicieron caso omiso cuando se les requería para certificar que
algunos paquetes electorales habían sido vulnerados.
En los días anteriores a la jornada electoral, se denunció públicamente
el encuentro entre el “periodista” Alvarez Peña, en calidad de director
de Notarías, y medio centenar de notarios públicos, con la finalidad de
no atender los llamados de la oposición.
Reynaldo Escobar fue el orquestador institucional del alineamiento de
notarios a favor del PRI y para asestar un golpe a la legalidad, usó a
su empleado, Edel Alvarez, personaje al que los mismos fedatarios, años
atrás, le habían impedido obtener la patente de una notaría.
Archivo muerto
Ser el defensor de las causas perdidas es la vocación de José Luis Pérez
Cruz. Hace el subdirector editorial de Diario del Istmo, un auténtico
galimatías para defender la “honra” del ex candidato panista a la
alcaldía de Coatzacoalcos, Gonzalo Guízar Valladares, luego que uno de
sus porros agredió al reportero gráfico Gabriel Gutiérrez Baeza, el
sábado 17, durante el mitin panista encabezado por el ex candidato a la
gubernatura de Veracruz, Miguel Angel Yunes Linares. Los “argumentos”
Pérez Cruz son una oda a la delincuencia. Condena la difusión del caso;
que algunos compañeros de profesión hubiéramos acompañado a Gabriel
Gutiérrez en la presentación de su denuncia y las diligencias
posteriores; los llamados a la Fiscalía Especializada en Delitos contra
Periodistas; la intervención de la Asociación de Periodistas de
Coatzacoalcos a favor del reportero gráfico, quien es miembro de la
organización; critica que no se haya apoyado de igual forma a la
periodista Azucena Rosado Sosa, cuando fue agredida por allegados al
priísta Marcos Theurel —en eso le asiste la razón—, y afirma que el
seguimiento periodístico del hecho obedece a una línea dictada por los
grupos que rivalizan con Gonzalo Guízar. Como siempre, Pérez Cruz
muestra que periodísticamente está vacío. Los hechos, los testimonios,
lo apabullan. Gabriel Gutiérrez realizaba un trabajo profesional
captando imágenes del mitin panista; el agresor fue un gonzalista;
identificó a José Gertrudis Guízar Valladares, hermano de Gonzalo, como
el personaje que observaba la agresión y nada hizo por evitarlo; también
señaló al operador del Grupo Guízar, Daniel Izquierdo Pineda, de
haberle dicho que la gente “está caliente, brava”, para luego recibir
burlas por la golpiza recibida. Actuar con lujo de violencia no es una
conducta casual entre los miembros de Fuerza G; se saben impunes porque
su gran cómplice y encubridor ha sido siempre Gonzalo Guízar, el profeta
de la dignidad. Quizá otro se hubiera arrugado, pero Gabriel Gutiérrez
no y los señaló por su nombre, a riesgo de su propia vida. Inútil
esfuerzo del periodista Pérez Cruz: la honra de Gonzalo y el Clan Guízar
simplemente no existe. En el fondo, sin embargo, lo que el señor Pérez
defiende es el frustrado proyecto de sus amos, la familia Robles
Barajas, el Clan de la Succión, de llevar a Gonzalo Guízar a la alcaldía
y acabar con el marcelismo, que les cerró las válvulas del presupuesto
municipal... Ayer, el licenciado Manuel Vázquez Canela, de la Fiscalía
Especializada en Delitos Contra Periodistas, se entrevistó con Gabriel
Gutiérrez y con otros dos compañeros periodistas, Eugenio Quiroz García y
Edgar Irán López Hernández, víctimas de hostigamiento, tortura e
intento de asesinato por parte de la policía municipal de Oluta, caso en
el que se señala al alcalde panista Jesús Garduza Salcedo, de ser quien
ordenó la agresión. En cuando a Gabriel Gutiérrez, ayer mismo
familiares de Gonzalo Guízar y su jefe de prensa, Raúl Domínguez Pinto,
se comprometieron a entregarle un nuevo equipo fotográfico. Sin embargo,
la acción penal se ejercerá contra quienes lo agredieron y quienes
ordenaron la golpiza...
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